Comer en Granada

Si tuviéramos que elegir una ciudad de España para visitar, que no lo decimos nosotros sino Ernest Hemingway, esa debería ser Granada.

Si hablamos de gastronomía, pero sin ponernos exquisitos, os podemos decir que en Granada da igual si tú que lees este artículo eres más joven o más maduro, sibarita o buen comedor, amante o soñador; si vas con un presupuesto ajustado o quieres probar las mieles de la tierra a bolsillo descosido.

En Granada puedes comer en un ambiente amigable, entre amigos, por muy poco dinero con un par de tapas generosas por pongamos 4 euros… y bien agradecidos.

No vengas a Granada con miedo ya que aquí confluyen muchos siglos de historia de estudiantes, poetas escritores, bohemios, amantes de la diversidad en Granada, hay hueco para cualquier estómago.

Os propongo que intentéis buscar calles sin bares o restaurantes o que converséis con los meseros ya que mal se os debería de dar para no encontrar del que salgáis satisfechos.

Igualmente, la oferta es diversa y en invierno empezar con una tapa de habitas con jamón, pasando a un plato alpujarreño o una tortilla del Sacromonte, te permite afrontar una tarde de paseo por el Albaicín, visitar Sierra Nevada y dar mil paseos por el centro disfrutando de los colores que ofrece la tarde mora granadina.

En verano, yo me tomaría un remojón granadino con sus naranjas y un poco de bacalao, todo remojado con aceite de oliva, y me iría directo a su costa a visitar Salobreña, que directamente se corta con una playa abrupta pero preciosa, y subiría a su castillo precioso… Si tenéis que conducir, podéis tomaros un buen mosto.

Si podéis acercaros a Santa Fe es obligada parada comprar unos piononos, unos dulces que, aunque tienen un nombre bastante religioso, son un pecado al paladar.

Yo os recomiendo directamente probar cocidos y comidas de olla, y si estáis aquí en enero, un buen cocido de San Antón de judías, habas, morcilla y cerdo… Cada casa pone la parte que le gusta, ya que del cerdo se come todo menos las pezuñas.

Os puedo contar más, pero mejor con unas papas a lo pobre hechas con calma con sus pimiento o pajaritos del campo, como se dice por el sur, el cordero, la liebre, el lomo de Orza, la perdiz y, si no queréis meteros en camisas de once varas, si queréis centraros en la cerveza o vuestro vino, pues un jamón de Trevélez.

Ah y si queréis un vino probad el Contraviesa, con denominación de origen de la tierra, aunque en Granada ya os digo que os será difícil encontraros un sitio con un mal vino de “copeo”, porque la tapa depende del vino y el vino de la tapa.

En cuanto a cervezas pues que deciros, una Alhambra fresca para el gaznate, y si queréis, aparcar un rato y descansar, si no estáis sedientos, una Alhambra 1925 Reserva, con un cuerpo y sabor supremo, que os hará dejaros llevar al momento.

Como vosotros, nosotros somos viajeros, y Granada es uno de los pocos sitios que quedan donde los meseros se siguen preocupando por sus comensales.

Buen provecho.



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